Experiencias

El poder de la paz

La paz es un don preciado y una cualidad que el ser humano siempre ha buscado, en todas las épocas y en todas las culturas. Sin embargo la paz parece que elude a la civilización humana desde hace mucho tiempo. Algunos se preguntan: ¿Ha existido alguna vez la paz? La realidad es que no puede haber paz en el mundo si no conseguimos esa paz a nivel individual, a nivel de nuestra mente.
Tenemos que tomar conciencia de las crisis personales que creamos a través de nuestra propia negatividad. Las crisis externas son tantas y tan variadas que no podemos ni tan siquiera listarlas. La mayoría de esas crisis se escapan a nuestro control o influencia directa. Pero lo que sí podemos empezar a hacer es poner freno a las crisis que creamos en nuestra propia mente. ¿Cómo? Cuidando la calidad de los pensamientos que creamos en nuestra mente. Sí, ese es un factor clave en la creación de un estado personal y mental de paz.

Las crisis, las situaciones complicadas, las adversidades de la vida, todas se presentan sin que nadie las solicite y tampoco se van cuando lo pedimos o queremos… las situaciones siguen su curso, generalmente ajenas a nuestra voluntad. Suceden de acuerdo a su propio programa.

La cuestión que conviene que nos preguntemos es: ¿cuál es el estado de nuestra mente antes de que lleguen esas situaciones? Cuando la mente es fuerte, cuando está en un estado de estabilidad y calma, las dificultades externas permanecen en el exterior y no nos hacen fluctuar en nuestro interior ni nos arrebatan la estabilidad. En ese estado, la mente está en paz, está libre de tristeza y de preocupaciones.

Cuando disponemos de esta fortaleza, las situaciones que acarrean tristeza pueden aparecer pero no sentimos tristeza en nuestro interior. Si las situaciones nos vienen a sacudir, no nos sacudiremos. Si alguien nos insulta, sabemos desapegarnos y permanecer positivos. Para ello, como hemos apuntado, la cabeza debe estar calmada y no podemos permitirnos reaccionar de forma instantánea, ni siquiera rechazar a los que realizan tales acciones. Lo importante es que nos posicionemos internamente en un estado de aceptación de la escena. Esta aceptación es la que nos permite seguir sintiéndonos tranquilos internamente. De esa forma, nuestros sentimientos pacíficos nos ayudarán a resolver la situación. También sabremos mejor qué debemos hacer o no hacer.

Siempre tenemos que mantener en nuestra conciencia que nuestra naturaleza esencial es la paz, que ésa es nuestra esencia y nuestra cualidad innata. Recordarnos internamente: Soy un ser espiritual, un alma de paz.

Por Guillermo Simó,
profesor de Meditación Raja Yoga

Foto: Harli Marten on Unsplash